Un rescate increible en el Lhotse enfrenta a Oiarzabal y Pasaban.

En realidad hubo dos rescates  y en ellos participaron más de 50 personas. Expediciones como Himalayan Exporers, de Russel. Como la expedición IMG. Las expediciones de los Benegas, Patagonian Brothers. Y Endesa Everest sin O2.

La situación pintaba mal desde el principio, cuando llegaron las primeras noticias a España de la cumbre. El único que lo hizo con cierta seguridad fue Carlos Soria, todos los demás (Carlos Pauner, Juanito Oiarzábal, Juanjo Garra, Javier Pérez, Lolo González, miguel Ángel Pérez, Isabel García y Roberto Rodrigo) lo hacían “tarde”, como explicaba desde el campo base el experimentado alpinista Ferrán Latorre. Demasiado tarde, en torno a las 5 de la tarde (las normas básicas de seguridad en ochomiles aconsejan retirarse si a mediodía no se ha pisado ya cumbre), lo que auguraba un descenso complicado.

Según Maria Antonia Nerín (a través de dos llamadas en aquellos momentos) los hechos se desarrollaron de la siguiente manera, aunque hay que confirmar todo, sobre todo los horarios. Carlos Soria alcanzó el primero la cima, con oxígeno, a las 10am. Juanito, Carlos Pauner y Juanjo Garra, sin oxígeno a las 4pm. Javier Pérez, que les acompañaba, empleó oxígeno. A las 5 de la tarde llegan Lolo González y Miguel Ángel Pérez. Al bajar Lolo se perdió. A las 7pm pidió oxígeno y agua, pero tanto sherpas como compañeros estaban extenuados y no pudieron subir.
Isabel y Rober hicieron cima después, y llegaron al campo 4 con graves congelaciones que les impiden usar el ocho y el jumar. Allí Carlos Pauner sufre un edema cerebral. También se encuentra con ellos Mahdi, un iraní, que da síntomas de edema cerebral.
Se inicia el rescate. El argentino Damián Benegas asciende al campo 4 con reguladores de oxígeno y comienza el descenso. Isabel además ha perdido un crampón, y Rober baja totalmente ciego. Pauner junto a Salazar, Pérez, Juanito, Carlos Soria y Juanjo Garra parece ser que están descendiendo ya del campo 3 al 2.

Lo que contaron los rescatadores:

Campamento base, 5400 metros.- Hola a todos! Aquí estamos, con Willie y Matoco en el Campo Base, muy, muy cansados, luego de dos rescates este fin de semana. Primero, nos solidarizamos con Isabel y Rober, ambos de la expedición española, quienes luego de alcanzar la cumbre del Lhotse (con 8.516 metros, la cuarta cumbre más alta de la Tierra),el sábado por la tarde, descendieron al C4 con graves congelaciones. Con Matoco ascendimos al C4 con reguladores de oxígeno y vendas para curar sus dedos congelados, y luego descenderlos al C 3. Rober bajó totalmente ciego.

Luego, nos enteramos también que el español Lolo González necesitaba ayuda. Había alcanzado la cumbre de Lhotse el sábado por la tarde y se perdió al bajar, lo daban por muerto. Luego de deliberar con Willie desde el Campo Base, decidimos emprender el rescate con Matoco y lo encontramos vivo! Estaba a  7.950 metros con dos piernas rotas, se había caído en el corredor. Implementamos un sistema de poleas, para izarlo 60 metros hasta la cuerda fija, y luego de 9 horas que duró el rescate llegamos al C4 a pasar la noche.

En la página web de Edurne Pasaban y las crónicas publicadas en la prensa nacional, pueden leerse los últimos momentos de la expedición de la tolosarra. En ella se señala su abandono del ataque a cima por enfermedad de los sherpas y excesivo viento, el mismo día que Juanito y sus compañeros logran la cima del vecino Lhotse y, a falta de confirmar los datos oficiales, alcanzaron la cima del Everest más de una docena de personas, realizándose un vuelo en parapente biplaza desde la cima protagonizado por dos sherpas.

Oiarzabal: “Quiero pensar que se le ha ido la olla, sino sería mucho peor. Edurne (Pasaban) miente cuando dice que ayudaron en el rescate del Lhotse. Ella y sus compañeros y sus sherpas no se movieron del campamento base durante todo el tiempo y si los tres alpinistas que bajaron están vivos, es gracias al trabajo verdaderamente increíble de los argentinos Damián y Willy Benegas y Matoco (Matías Erranz)”.

“El día de cumbre cada uno subió a su ritmo, en función de sus fuerzas. Los primeros en hacer cima fueron Soria y su sherpa Muktu, que llevaban oxígeno embotellado y la alcanzaron entre las 9.00 y las 9.30 horas del 21 de mayo. El segundo fui yo, entre la 1 y la 1.30 horas. Subí bien, pero sufrí por el frío, el viento y la falta de oxígeno. Luego lo hicieron Pauner, Garra, Pérez y su sherpa, todos menos Pérez sin oxígeno. Notaba mal los pies así que bajé de prisa; fui el primero en regresar al campo 4 (7.900 metros) a las 16 horas. De bajada coincidí con Miguel Ángel Pérez, a continuación Lolo quienes subían despacio. Más abajo me crucé con Roberto Rodrigo e Isabel García. Ya iban tarde y se lo dije, a lo que ella me respondió que “iba a subir a toda costa, pasase lo que pasase”. Ahora ambos están ingresados en un hospital de Zaragoza con graves congelaciones que les van a acarrear serias amputaciones de dedos de pies y manos, en fin… Así les pasó, que llegaron al campamento 4 a las 6 de la mañana del día siguiente agotados y ya congelados. Subir así es algo que no se puede comprender.”

“Voy a contar lo que pasó. Está escrito con todo detalle en un comunicado que he colgado en mi página web (www.juanitooiarzabal.com) y lo puede corroborar cualquiera de los compañeros que estuvo allí conmigo. Lo primero decir que todos: Carlos Pauner, Carlos Soria, Juanjo Garra, Javier Pérez, Miguel Ángel Pérez, Manuel González Lolo, el checo Radek y un servidor, compartíamos permiso, pero cada uno era autónomo para subir. Lo que ocurre es que finalmente el tiempo y la instalación de la ruta nos hizo coincidir a todos el día de ataque a la cima, como es lógico. Junto con nosotros subieron otros alpinistas, pero que no venían con nosotros y que fueron quienes sufrieron los accidentes, junto con Lolo.”

En mi opinión Edurne participó de forma activa en el rescate desde el campamento base, con las llamadas y ofreciendo las botellas de oxígeno (se dice que también económicamente). Y ella no achaca el no haber afrontado la cumbre  a los rescates, ya que las cosa se complicaron antes con la enfermedad de sus sherpas. La retirada se produce porque ” Estamos exhaustos y Vitor, nuestro meteorólogo, no nos ha dado una previsión buena para los próximos días. Es la mejor decisión para todos.”

Las críticas hacia los rescatados llegan desde las empresas de expediciones comerciales, Rusell Brice, el director más importante de expediciones comerciales que opera en el Everest, les acusa de falta de profesionalidad

Oiarzabal no se muerde la lengua “Tiene gracia que me acuse, que nos acuse, el máximo responsable del circo que hoy es el Everest, que lo ha creado para enriquecerse; el responsable de que las rutas normales estén llenas de basuras y botellas de oxígeno abandonadas; el responsable de haber convertido la montaña más alta del mundo en una montaña vulgar. Sólo puedo contestarle con mi historial, creo que es suficiente.”

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